Educación bancaria

La educación bancaria no es una carrera o un curso que se esté dando por allí, pero sin duda que como clientes bancarios nosotros podríamos hacer mucho por nosotros mismos si tuviéramos conciencia de cómo nos tratan los bancos o la mayoría de ellos. Una buena educación bancaria nos permitiría, por ejemplo, escoger el banco adecuado por los servicios responsables que presta y no por el nombre o el número de sucursales que tiene. Estos servicios deben ser responsables y tenernos en cuenta como parte integral de un servicio bancario que sin nosotros, los clientes bancarios, no tendría razón de existir. Una buena educación bancaria también nos programaría para, por ejemplo, saber cuáles son los derechos de los empleados bancarios hacia nosotros. Vamos, ellos también son personas y se merecen todo nuestro respeto y nuestro  apoyo para que la educación bancaria nos permita ser también más tolerantes.

La educación bancaria es una acción que muchas entidades comerciales, hay que decirlo, han emprendido con mucho ánimo y hasta, sin exagerar en ciertos puntos especiales, cariño. La educación bancaria por parte de ellas, por ejemplo, se ha fundamentado en la entrega de boletines, de folletos, en la proyección de videos que muestran cómo la seguridad bancaria es también un tema muy importante. También dentro de la educación bancaria por parte de estas entidades, cobra especial importancia el fenómeno de que se han capacitado cursos para los clientes de los bancos sobre temas que parecen “lógicos”, pero que en verdad tienen una importancia muy grande y que por lo general se desechan con “aterrador” desdén. Por ejemplo, hay clientes bancarios que no saben cómo se llena un cheque, y por lo tanto, la educación bancaria en este sentido cobra una muy especial importancia.

Una buena y grata educación bancaria es la que permite al cliente saber constantemente entender y saber cómo está su historia crediticia, hasta el punto de considerar al cliente como una entidad más que tiene valores, principios, conocimiento y anhelos. No se puede desconocer que a veces la directiva de muchos bancos impide que el trato hacia el cliente del banco sea más igualitario, y por lo tanto, aparecen las tristes desavenencias que luego dan pie a situaciones como amenazas de renuncia o de dejar el banco.

Entonces, la educación bancaria se debe seguir pactando desde el terreno de lo mesurado, pero también tiene que prestar mucha atención a los cambios, sobre todo, tecnológicos en este sector.

 

 

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