Consecuencias de la Burbuja Inmobiliaria en España

En una época del siglo XIX, California en Estados Unidos se vio invadida por hordas de personas ávidas de encontrar oro. Fundaron comunidades con algunas pocas casas, un lugar para las ceremonias religiosas entre otras construcciones. Cuando la fiebre del oro pasó, esos lugares quedaron en pie pero sin habitantes.

Algo así está ocurriendo en un país europeo: muchas ciudades se están volviendo, usando un término popular, Pueblos Fantasma, una de las tantas consecuencias de la Burbuja Inmobiliaria en España.

Tomando como base un artículo escrito por Adrián Sack, a diferencia de algunos pueblos en toda Europa que se quedan sin pobladores y pobladoras por falta de trabajo, en España construcciones nuevas no tienen quién las ocupe. Y son muchas; si uno(a) se detiene con paciencia a analizar los proyectos urbanísticos que fueron hace pocos años anunciados con bombos y platillos para aliviar una supuesta demanda de hogares en territorio español y que ahora mueren por sí solos, la cifra escandaliza.

Pero esta situación no sólo ha tocado el sector inmobiliario de España. Los frutos de una pésima planeación por parte de inversionistas en construcción que no atinaron a “oler” la eventual putrefacción debido a decisiones insanas de una parte del Gobierno han llegado a otros campos.

EN 2010, SEGÚN FUENTES NO OFICIALES, EN ESPAÑA HUBO 180.000 EJECUCIONES HIPOTECARIAS POR INCAPACIDAD DE PAGO

Muchos centros comerciales lucen solitarios, sin clientes que visiten el gran número de negocios que constituyen su perímetro. Los parques se mantienen abandonados. Campos de golf que pretendían ser testigos mudos de una época de bonanza sin precedentes en España, ahora sólo son terrenos para que algunos animales establezcan sus colonias.

Algunas de las partes del país que viven esta situación dramática son, de acuerdo al texto escrito por Adrián Sack, Toledo, Guadalajara, Murcia, La Coruña y Zaragoza. Un corredor inmobiliario dice dentro del escrito mencionado que muchas entidades hicieron creer, sobre todo a pobladores de la clase media española, que podían endeudarse sin temor para conseguir una casa.

Argumentaban algunas instituciones que el alza en las hipotecas podría ser perfectamente controlada porque los precios en inversiones para construcción, entre otros campos, iban a experimentar un boom. Pero el boom que ahora más se aprecia en la nación es el desempleo. En 2010, según fuentes no oficiales, en España hubo 180.000 ejecuciones hipotecarias por incapacidad de pago, y cuatro millones de personas aún no cancelaron sus préstamos hipotecarios.

 

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